Make your own free website on Tripod.com

Herencia Cristiana

 

Einstein sobre un Dios Personal

Adverntencia: Este texto fue traducido del inglés electronicamente, puede que contenga errores gramaticales.

Los extractos siguientes son tomados de Albert Einstein - el Lado Humano, Seleccionado y Corregido por Helena Dukas y Banesh Hoffman, Prensa de la Universidad de Princeton, 1979.

 

De pp. 42 - 44

El 22 de marzo de 1954 un hombre autodidacta envió A Einstein en Princeton una larga carta manuscrita de cuatro páginas en inglés. Al corresponsal lo desesperaba que había tan pocas personas como Einstein que tenía el coraje para hablar claro, y  se preguntaba si no sería mejor devolver al mundo a los animales. Diciendo "supongo que le gustaría saber quién soy, " continuó contando detalladamente cómo había venido de Italia a los Estados Unidos a la edad de nueve años, llegando en el mas duro invierno, como consecuencia de lo cual sus hermanas murieron mientras él apenas sobrevivió; después de  seis meses de escuela fue a trabajar a los diez años; a los diecisiete años fue a la escuela de noche; etcétera, ahora tenia un trabajo regular como maquinista experimental y un negocio propio, también poseía algunas patentes a su nombre. Se declaraba un ateo. Decía que la educación verdadera vino de leer libros. Citaba un artículo sobre las creencias religiosas de Einstein y expresaba se dudas en cuanto a la exactitud del artículo. Era irreverente sobre varios aspectos de la religión formal, hablando sobre los millones de personas que rezaban a Dios en muchas  lenguas, y queriendo saber como Dios debería tener un enorme personal administrativo para seguir la pista de todos sus pecados. Terminaba con una larga discusión de los sistemas sociales y políticos de Italia y los Estados Unidos que  tomaría demasiado para describir aquí. Él también incluyó un cheque para Einstein para dar a la caridad. El 24 de marzo de 1954 Einstein contestó en inglés así:

 Recibo cientos y cientos de cartas, pero raras veces una tan interesante como la suya. Creo que sus opiniones sobre nuestra sociedad son bastante razonables. Es, desde luego, una mentira lo que Ud. lee sobre mis convicciones religiosas, una mentira que sistemáticamente es repetida. No creo en un Dios personal y nunca he negado esto, sino que lo he expresado claramente. Si algo hay en mí que puede ser llamado religioso entonces esto es la admiración ilimitada por la estructura del mundo hasta donde nuestra ciencia puede revelarlo. No tengo ninguna posibilidad de llevar el dinero que Ud. me envió al receptor apropiado. Lo devuelvo por lo tanto en reconocimiento a su buen corazón e intención. Su carta me muestra también que la sabiduría no es un producto de la educación, sino del trabajo de toda la vida por adquirirlo.

De p. 66

Hay en los archivos de Einstein una carta fechada el 5 de agosto de 1927 de un banquero en Colorado a Einstein en Berlín. El banquero remarca que la mayor parte de científicos y similares habían dejado la idea de Dios como una figura paternal barbuda, benévola, rodeada por ángeles, aunque mucha gente sincera adore y reverencie a tal Dios. La pregunta de Dios había surgido en el curso de una discusión en un grupo literario, y algunos  miembros decidieron pedir a personas eminentes que enviaran sus opiniones en una forma que fuese conveniente para la publicación. Él agregaba que aproximadamente veinticuatro ganadores de premio Nobel ya habían respondido, y él esperaba que Einstein también. Sobre la carta, Einstein escribió lo siguiente en alemán. Esto puede o no haber sido enviado:

No puedo concebir un Dios personal que directamente influiría en las acciones de los individuos, o directamente se sentaría a enjuiciar a las criaturas de su propia creación. No puedo hacer esto a pesar de que la causalidad mecánica hasta cierto punto, ha sido puesta en duda por la ciencia moderna. Mi religiosidad consiste en una admiración humilde del espíritu infinitamente superior que se revela en lo poco que nosotros, con nuestro entendimiento débil y transitorio, podemos comprender de la realidad. La moralidad tiene la más alta importancia - pero para nosotros, no para Dios.

 

De pp. 69-70

Un Rabino de Chicago, preparando una conferencia sobre "las Implicaciones Religiosas de la Teoría de la Relatividad" escribió a Einstein en Princeton el 20 de diciembre de 1939 para hacer algunas preguntas sobre el tema. Einstein contestó así:

No creo que las ideas básicas de la teoría de la relatividad puedan tener relacion con la esfera religiosa la cual es diferente al conocimiento científico en general. Yo creo esto en el hecho de que se pueden comprender las relaciones mutuas en el mundo objetivo mediante simples conceptos lógicos. Por cierto, en la teoría de la relatividad ésta es la cuestión en particular. El sentimiento religioso engendrado experimentando la comprensibilidad lógica de las interrelaciones profundas es de una clase algo diferente del sentimiento, que uno por lo general llama religioso. Es más de un sentimiento de asombro por lo manifestado en el universo material. Esto no nos conduce a dar pie para formar un Dios- a nuestra imagen y semejanza- un personaje que nos hace demandas y que se interesan en nosotros como individuos. No hay en esto ni una voluntad ni un objetivo, ni un debe, sino sólo el “ser”. Por esta razón, la gente de nuestro tipo ve en la moralidad asunto puramente humano, aunque el más importante en la esfera humana.

 

http://www.geocities.com/greenman_92553
Ultima Actualizacion Agosto 30, 2002
por greenman_92553 - Elias Bernard

COPYRIGHT- TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS